Lo que hacemos, cómo lo hacemos y qué te encuentras al terminar
Es el trabajo más habitual: un inodoro que no traga, un fregadero que se queda lleno, una ducha que se inunda o un bajante que afecta a todo el bloque.
Llegamos, vemos qué tipo de atasco es y lo resolvemos con la máquina adecuada. Y antes de irnos, recogemos y limpiamos.
Meter una cámara por la tubería evita el error más caro de este oficio: picar donde no era. Se ve el punto exacto, qué lo ha provocado y en qué estado está el tubo.
Es especialmente útil cuando el atasco se repite: muchas veces no es suciedad, es una raíz, una junta rota o una pendiente mal hecha.
Hay trabajos que no son un atasco corriente: colectores colgados en altura, arquetas profundas, accesos donde no entra un equipo normal.
Es donde más se nota la experiencia y el equipo. Y es la parte del oficio a la que muchos dicen que no.
Cuéntanoslo y te decimos si es cosa de un rato o hace falta cámara. Sin compromiso.