Para que el atasco no llegue a pasar
Una urgencia se paga cara por dos motivos: hay que ir corriendo y el problema ya ha hecho daño. Una revisión programada se hace con calma, cuando a ti te viene bien, y evita la mayoría de las llamadas de emergencia.
Detectamos la acumulación antes de que tape del todo. Lo que hoy es una revisión, en tres meses es un desbordamiento.
Se planifica. Nada de cerrar la cocina un viernes por la noche ni de vaciar un garaje con prisas.
Si aun así surge algo, los clientes con plan pasan delante.
No hay dos sitios iguales. Estos son los puntos de partida; el plan real se ajusta después de ver la instalación.
Bajantes, arquetas comunes y garajes. Lo que más derramas provoca cuando falla.
La grasa es el enemigo. Un atasco en plena cocina te cierra el servicio del día.
Instalaciones grandes, caudales altos y paradas que cuestan dinero por hora.
Vemos la instalación, te decimos qué revisaríamos y cada cuánto, y tú decides. Si no te compensa, te lo decimos nosotros.
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